Posicionamiento y Construcción de Carteras 2T20263 min read
Tiempo de lectura: 2 minutosTexto: Departamento de Soluciones de Inversión de A&G
Nuestro escenario central continúa condicionado por la evolución del contexto geopolítico, en particular por la posible desescalada —total o parcial— del actual conflicto bélico. Consideramos que, incluso en un escenario de normalización progresiva, el precio del petróleo se mantendrá en niveles superiores a los estimados antes del conflicto. No obstante, entendemos este fenómeno principalmente como un shock de oferta, con efectos acotados y sin una traslación estructural significativa a la demanda global. Este entorno se traduce en unas expectativas de inflación más elevadas de lo previsto a comienzos de año, así como en unos tipos de interés que podrían permanecer en niveles superiores durante más tiempo. A medida que estas condiciones financieras más restrictivas se consoliden, anticipamos un impacto gradual y limitado sobre la demanda y el crecimiento económico, aumentando los riesgos al alza de un escenario de estanflación, si bien no lo consideramos, por ahora,nuestroescenario central.
En este contexto, los mercados de renta variable han experimentado correcciones que, en nuestra opinión, reflejan un escenario que puede considerarse excesivamente valoraciones actuales adverso. Las han sufrido unas correcciones que las sitúan en unos niveles razonables ya que consideramos que el contagio a la estimación de beneficios será limitado, lo que abre la puerta a oportunidades selectivas de inversión. No obstante, mantenemos un enfoque relativamente prudente, con preferencia por áreas geográficas como Estados Unidos e identificamos mayores vulnerabilidades en Europa y Asia, regiones más expuestas tanto al ciclo energético como ala desaceleración del comercio global.
En renta fija, consideramos que los tramos cortos y medios de la curva —en torno a los tres años— ofrecen actualmente un binomio rentabilidad riesgo atractivo, con rendimientos que estimamos capaces de batir la inflación en ese horizonte. Mantenemos una visión positiva sobre el crédito con grado de inversión, donde los diferenciales compensan adecuadamente el riesgo asumido.
Por último, seguimos defendiendo la inclusión de activos defensivos como el oro y el dólar dentro de las carteras. Ambos continúan desempeñando un papel relevante como estabilizadores en un entorno de elevada incertidumbre. Si bien la volatilidad reciente —derivada en parte de las necesidades de liquidez de inversores y bancos centrales— ha afectado a su comportamiento en el corto plazo, su capacidad de diversificación y preservación de valor sigue siendo clave en la construcción de carteras equilibradas.
En definitiva, afrontamos el trimestre con una visión constructiva pero prudente, priorizando la diversificación, la calidad de los activos y la flexibilidad táctica como pilares fundamentales de nuestra estrategia de inversión. Buscamos una cartera selectiva en renta variable, combinada con renta fija corporativa de calidad y estabilizadores como el dólar y el oro para momentos de incertidumbre. Nuestro objetivo es construir carteras flexibles y resilientes, capaces de adaptarse a un entorno que sigue ofreciendo tanto riesgos como oportunidades
de inversión.
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