Soberanía Europea en sectores estratégicos: energía, tecnología, espacio y ciberseguridad7 min read

Tiempo de lectura: 5 minutos La UE acelera de forma decidida su agenda de autonomía estratégica

Soberanía Europea en sectores estratégicos: energía, tecnología, espacio y ciberseguridad7 min read

Tiempo de lectura: 5 minutos
Texto: Juan Diego Bernal, Managing Director de tecnología de A&G Global Investors, Julio Martín-Simo Sánchez, responsable de relación con invesores de A&G Global Investors, y Miguel Lizaso, Managing Director de infraestructuras de A&G Global Investors.

Con la llegada de 2026, la Unión Europea acelera de forma decidida su agenda de autonomía estratégica. Este concepto —entendido como la capacidad de actuar de manera independiente en sectores críticos— se ha convertido en uno de los ejes centrales de las políticas comunitarias, en respuesta a un entorno geopolítico cada vez más volátil y a la elevada dependencia histórica de terceros países en ámbitos clave.

Durante los próximos meses veremos materializarse un conjunto de hitos regulatorios, programas de inversión pública y decisiones industriales que marcarán un punto de inflexión en esta estrategia. A continuación, repasamos las principales palancas que impulsarán este proceso en 2026 y cómo, desde el área de inversiones alternativas de A&G, identificamos oportunidades alineadas con estas macrotendencias estructurales.

1. Independencia energética: diversificación, electrificación y fuentes soberanas

La guerra de Ucrania supuso un catalizador definitivo para la política energética europea. Desde entonces, la UE ha avanzado con rapidez en la diversificación de su suministro y en la reducción de su exposición a combustibles fósiles importados.

Uno de los hitos más relevantes ha llegado el 1 de enero de 2026, con el inicio del veto formal a las importaciones de gas natural ruso, comenzando por el gas natural licuado. Esta transición se apoya en iniciativas como ReSourceEU, que destina cerca de 3.000 millones de euros a reforzar cadenas de suministro de energía limpia y tecnologías asociadas.

En paralelo, el Plan Estratégico de Tecnología Energética (SET Plan) canaliza inversión pública hacia el escalado de tecnologías renovables desarrolladas en Europa, mientras que la Directiva CER obliga, a partir de 2026, a evaluar de forma sistemática la resiliencia de las infraestructuras energéticas críticas, con el respaldo financiero del Connecting Europe Facility.

A ello se suma la entrada en vigor de la fase definitiva del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que introduce una protección arancelaria frente a importaciones intensivas en emisiones, contribuyendo a preservar la competitividad de la industria europea.

Desde A&G, a través de nuestras capacidades en infraestructuras sostenibles, apoyamos activamente la independencia energética a través de dos ámbitos: (i) la electrificación de la economía, con nuevas fuentes de generación renovable que, integradas con almacenamiento con baterías, contribuyen a un mix energético autónomo, más diversificado y menos dependiente de combustibles fósiles e importaciones; y (ii) con inversiones en gases alternativos, como aquellos que usan residuos de origen vegetal para la producción de combustibles, fomentando el uso de fuentes autóctonas y ser menos dependientes.

2. Soberanía tecnológica y control de la cadena de suministro

La dependencia de infraestructuras tecnológicas externas se considera hoy un riesgo sistémico para la economía europea. En respuesta, la Comisión Europea ha desplegado un ambicioso paquete de financiación y regulación orientado a recuperar capacidades estratégicas.

En el ámbito de la infraestructura digital, Europa impulsa el concepto de nube soberana a través del IPCEI sobre Servicios en la Nube (IPCEI-CIS), promoviendo arquitecturas de edge computing que permiten procesar los datos cerca de su origen y siempre bajo jurisdicción europea.

En paralelo, la Ley Europea de Chips (Chips Act) moviliza 6.200 millones de euros para atraer grandes plantas de fabricación de semiconductores al territorio comunitario. A partir de enero de 2026, se abre además una nueva ronda de Proyectos Estratégicos bajo la Ley de Materias Primas Críticas, con el objetivo de asegurar el suministro de litio, tierras raras y otros insumos esenciales para la transición energética y digital.

La inteligencia artificial constituye otro pilar fundamental. Desde agosto de 2026, los sistemas de IA deberán cumplir con los requisitos de la Ley de IA (AI Act), que establece estándares de transparencia y control del riesgo. Su despliegue se apoya financieramente en el Programa Europa Digital, que asigna 1.300 millones de euros para el periodo 2025–2027.

3. El espacio como nuevo dominio de seguridad estratégica

La aprobación del EU Space Act consolida el espacio como un ámbito clave para la seguridad, la defensa y la autonomía estratégica europea.

En términos de vigilancia y conectividad, la UE avanza en el despliegue de la constelación IRIS², diseñada para garantizar comunicaciones seguras y resilientes, al tiempo que continúa reforzando programas emblemáticos como Galileo (navegación) y Copernicus (observación de la Tierra).

Desde el punto de vista del liderazgo tecnológico, la misión Artemis II, prevista para febrero de 2026, junto con la entrada en operación del lanzador Ariane 6, refuerzan la capacidad europea para operar de forma autónoma incluso en escenarios de deep space.

En este contexto, A&G aporta una visión diferencial a través de su inversión en Open Cosmos, compañía europea de referencia en el diseño, fabricación y operación de micro y nanosatélites. Su experiencia en el despliegue de constelaciones dedicadas para clientes públicos y privados la posiciona como un actor clave en la nueva arquitectura espacial europea y en los planes de soberanía tecnológica del continente.

4. Fortalecimiento del marco de ciberseguridad

La protección del ecosistema digital se ha convertido en un requisito imprescindible para la soberanía económica y tecnológica.

La Ley de Ciberresiliencia (CRA) introduce, a partir del 11 de septiembre de 2026, la obligación de reportar vulnerabilidades en productos conectados, elevando de forma significativa los estándares de seguridad. Estas iniciativas cuentan con el respaldo financiero del Centro Europeo de Competencia en Ciberseguridad (ECCC).

De forma complementaria, Europa avanza hacia arquitecturas de seguridad basadas en el modelo Zero Trust, financiadas a través del Cluster 3 de Horizonte Europa, centrado en seguridad civil. El programa DIGITAL refuerza este enfoque mediante el despliegue de una red de Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) transfronterizos, capaces de detectar y responder a amenazas en tiempo real.

En este ámbito, el equipo de tecnología de A&G ha realizado recientemente una inversión en LuxQuanta, compañía especializada en seguridad cuántica, un campo crítico ante los nuevos riesgos que plantea la computación cuántica para los sistemas de cifrado tradicionales.

5. Tecnologías de uso dual: convergencia entre innovación civil y defensa

Uno de los vectores más relevantes —y a menudo menos visibles— de la autonomía estratégica europea es el desarrollo de tecnologías de uso dual, es decir, soluciones concebidas para aplicaciones civiles que, por su carácter avanzado, pueden desempeñar un papel crítico en ámbitos de seguridad y defensa.

La UE está reforzando activamente este enfoque mediante programas como el Fondo Europeo de Defensa (EDF) y el alineamiento progresivo entre políticas industriales, tecnológicas y de seguridad. El objetivo es claro: asegurar que Europa mantiene el control sobre tecnologías clave con aplicaciones transversales, evitando dependencias externas en componentes críticos.

En este contexto se enmarca la inversión realizada por A&G en Sensia en enero de 2025. Sensia es una compañía española especializada en el desarrollo de sistemas de visión infrarroja avanzados, equipados con inteligencia artificial, capaces de detectar de forma remota, autónoma e inteligente fugas de gases industriales como metano, propano, etileno, propileno, amoniaco o SOx, entre otros.

Su tecnología se basa en un fotodetector de nanobolómetros, que representa un avance de primer nivel a escala global. Más allá de su aplicación en monitorización industrial y medioambiental, esta capacidad de detección infrarroja de alta precisión tiene un claro potencial dual, pudiendo integrarse en sistemas críticos de vigilancia, seguridad perimetral y defensa, ámbitos prioritarios dentro de la estrategia de soberanía tecnológica europea.

Conclusión

Desde A&G consideramos que el intenso foco de las instituciones comunitarias en la seguridad, resiliencia e independencia estratégica de Europa configura un marco especialmente atractivo para la inversión a largo plazo. Estas políticas no solo refuerzan el potencial de varias de las inversiones ya realizadas, sino que abren un abanico relevante de nuevas oportunidades que nuestros equipos continúan analizando de forma activa.

En un entorno marcado por la fragmentación geopolítica, la capacidad de identificar y acompañar proyectos alineados con estas macrotendencias estructurales será, a nuestro juicio, una de las principales fuentes de creación de valor en los próximos años.